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En estos días de celebración estamos invitados a mirar el pasado el presente y el futuro de nuestro Ejército de Salvación en Perú; el recorrer mentalmente los días y los años vividos, es un buen ejercicio… porque al recordar el pasado la historia real y valiosa que esta en nuestra mente y en nuestros corazones, y que ya se hizo carne y es parte de muchos salvacionistas, es allí donde podemos ver que Dios fue suficiente, al atravesar periodos de calor y periodos de sequía, para ambas situaciones, ¡Dios fue suficiente!, Porque los que nos precedieron pusieron su con fianza en El; como dice la Biblia en Jeremías 17:7-8.
“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como un árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echara sus raíces, y no vera cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigara, ni dejara de dar fruto”.
Ahí están, dos tipos de diferentes circunstancias.- El calor y la sequía -. El calor habla de pruebas intensas, de épocas de luchas, cuando apenas recuperamos el aliento después de un golpe y ya viene otro, cuando te preguntas si todo volverá a ser como antes. Por otra parte, la sequía simboliza esos tiempos en que sientes que nada – no cualquier cosa, ninguna cosa sucede- nada esta pasando, es cuando estamos estancados. En una u otra ocasión, si las raíces de nuestra confianza están arraigadas en Dios, encontramos que con El basta. Esto es lo que algunos de nuestros antepasados creyeron y vivieron, Mirando el presente y el futuro, cuando enfrentamos y enfrentemos tiempos de calor y tiempos de sequía, ¿Dónde pondremos nuestra confianza?, ¿En nosotros mismos?, ¿O en Dios?, ¿Son nuestras raíces lo suficientemente largas como para nutrirse del Río de Vida?, ¡O es que solo esperamos las lloviznas del cielo?.
Que nuestras raíces vayan bien profundas, hasta los recursos de Dios, porque el agua de vida sigue fluyendo para refrescarnos y fortalecernos. Recordemos y leamos el Salmo 1.
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